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Capilla dell Hospital Mª Ana de las Hermanas Hospitalarias de Madrid
C/Doctor Esquerdo, 83 – 28007 Madrid, España
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El mosaico de la capilla, que se encuentra en un hospital dirigido por una comunidad religiosa femenina, en la parte central muestra la representación del Buen Samaritano y de la Verónica; , a la izquierda está representado de un ángel y a la derecha, la Virgen María.
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Parte izquierda
Capilla dell Hospital Mª Ana de las Hermanas Hospitalarias
Madrid - España
Marzo 2007 |
El Buen Samaritano
En este episodio, Jesús muestra quién es nuestro prójimo. En el pasaje evangélico en el que se inspira esta escena (Lc 10, 29-37), se habla de un hombre que bajaba de Jerusalén a Jericó. Jericó es la primera ciudad poderosa y estratégica que se encuentra inmediatamente ante quien viene del desierto yha atravesado el Jordán. Jericó, por lo tanto, es también la puerta de la Tierra Prometida. Desde Jericó comienza el ascenso a Jerusalén, ya que la ciudad se encuentra en una depresión bajo el nivel del mar. Está, pues, en la tierra prometida, es la puerta de la tierra prometida. Se entra a la tierra prometida por Jericó, cuyo camino está lleno de peregrinos, también malvados.
El Señor, que ha ayudado a Israel y ha tenido cuidado de él cuando este pueblo todavía era pobre, aquí se deja ver como nuestro prójimo y nos muestra cómo comportarnos con nuestro prójimo.
En esta escena, por lo tanto, el rostro del samaritano es el rostro de Cristo que se inclina sobre la humanidad. Pero, al mismo tiempo, también el rostro del hombre socorrido es el rostro de Cristo, porque él mismo dijo: "Lo que hagáis a uno de los más pequeños conmigo lo hacéis (cf. Mt 25, 40).
Si no somos curados nosotros antes, no podemos cuidar de los demás; si no tenemos amor no lo podemos dar. No basta tratar de hacer el bien, comprometerse a hacerlo. Esto lo hacían también los escribas y fariseos, que sin embargo, al mismo tiempo, continuaban clasificando a las personas, dividiéndolas en buenas y malas. Nosotros también hacemos a veces lo mismo: somos nosotros quienes definimos quién es el pobre con el que debemos ser buenos y al que tenemos que hacer el bien y prestar asistencia.
Y, sin embargo, no tenemos el bien, no lo poseemos. Nuestra voluntad sólo lo puede desear, y es orgullo espiritual pensar que se posee el bien, que es un don.
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Parte central
Capilla dell Hospital Mª Ana de las Hermanas Hospitalarias
Madrid - España
Marzo 2007 |
Cristo lascia questo mandato spirituale ai suoi discepoli, nell’ora più tragica della sua vita, alla vigilia della sua passione: “Questo è il mio comandamento: che vi amiate gli uni gli altri, come io vi ho amati” (Gv 15,12), dicendo con ciò: amatevi, con quell’amore (in virtù, nella forza di quell’amore) con cui siete amati”. Noi siamo un tramite, un canale dell’amore di Dio, che è gratuito e noi possiamo amare solo in virtù di questo amore. Se vogliamo essere noi ad amare, da protagonisti, vogliamo anche la ricompensa al nostro amore, vogliamo essere pagati.
Cristo deja este mandato espiritual a sus discípulos, en la hora más trágica de su vida, en la víspera de su pasión: «Este es mi mandamiento: que os améis unos a lotros como yo os he amado» (Jn 15, 12 ), diciendo con ello: amaos con ese amor (en virtus, en la fuerza de ese amor) con el que sois amados». Somos una mediación, un canal del amor de Dios, que es gratuito y no podemos amar sólo en virtud de este amor. Si queremos ser nosotros quienes amemos, los protagonistas, también queremos la recompensa de nuestro amor, queremos ser pagados.
Esta imagen del buen Samaritano debería recordarnos siempre que Dios nos ha amado primero, y que no somos nosotros los que amamos (cf. 1 Jn 4, 10: «En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos ha amado»).
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Cristo Buen samaritano
Capilla dell Hospital Mª Ana de las Hermanas Hospitalarias
Madrid - España
Marzo 2007 |
El sudario de la Verónica
Se han oído muchas historias acerca de Verónica (el nombre viene de «vera-icona=verdadero icono»).
Así que en las Iglesias de Oriente, se dice que el rey Abgar de Edesa pidió que se hiciera una imagen de Cristo y así le envió a pintores, que, sin embargo, no fueron capaces de retratarlo. Entonces mismo Cristo reprodujo su retrato, que se llamó «no hecho por manos humanas» en un sudario.
En occidente tenemos el velo de la Verónica: esta mujer secó en un paño la sangre del rostro de Cristo durante su pasión. Esta imagen, impresa en la tela, correspondería al mismo dibujo «no hecho por manos humanas».
El gesto de esta mujer fue tan extraordinario que se grabó en la memoria de las generaciones, hasta el punto de que muchos relatos se empezaron a entretejer en torno a su nombre. Algunos de ellos incluso la identifican con la hija de Herodías, que bailó ante Herodes y pidió la cabeza de Juan el Bautista, y que luego se habría convertido; para otros se habría casado con Zaqueo, o también hay quien dice que era la mujer hemorroísa curada por Cristo.
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La Veronica
Capilla dell Hospital Mª Ana de las Hermanas Hospitalarias
Madrid - España
Marzo 2007 |
Lo que importa aquí no son tanto esas historias, sino el hecho de que Verónica hizo un gesto de caridad, en una relación de intimidad y cercanía a Cristo. Este gesto la asemejó a Cristo, porque quien vive en el amor de Cristo realiza este amor, haciendo vivir a Cristo mismo (cf. Gál 2, 20).
Así este sudario se convierte en el vestido de la Verónica, recordando también que en el bautismo, como dice san Pablo,, «somos revestidos de Cristo» (cf. Gál 3, 27).
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Rostro de Veronica
Capilla dell Hospital Mª Ana de las Hermanas Hospitalarias
Madrid - España
Marzo 2007 |
Hay una razón teológica más profunda de lo que significa ser «revestidos de Cristo», cuando Pablo habla de nuestra resurrección: «Cuando este cuerpo se deshaga, nuestra morada en la tierra, recibiremos una morada de Dios ,una morada eterna, no hecha de manos de hombre, en el cielo. Por eso suspiramos en este estado nuestro, deseosos de revestirnos de nuestro cuerpo celeste ...» (2 Cor 5, 1-2). Aquí se indica que a entonces pasaremos del cuerpo mortal al inmortal a través dell amor.
Al hacer este gesto de amor a Cristo, Verónica se ha revestido de inmortalidad. Igual que el gesto del Samaritano, el gesto de cada hombre y mujer que cuida a un enfermo es un gesto de amor que reviste de inmortalidad lleva a la resurrección a quien lo realiza. Cada enfermo que cuidamos nos da la oportunidad de llegar a ser eternos y resucitar, porque nos da a Cristo.
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Parte derecha
Capilla dell Hospital Mª Ana de las Hermanas Hospitalarias
Madrid - España
Marzo 2007 |
Nuestra Señora de la Salud
En la capilla de un hospital no puede faltar la imagen de la Virgen, en particular, de la Nuestra Señora de la Salud.
Antiguamente había tres maneras de representar a la Virgen de la Salud: en la hora de la Anunciación, en la Presentación en el templo, o en medio de una piscina donde se lavaban y curaban los enfermos.
En la Anunciación se representaba simplemente con las manos en alto, no como orante, sino como quien se «rinde» a Dios, renunciando a ser el protagonista, como para decirle a Dios: «Te toca a ti, Señor, ser el primero».
Este esquema de la Anunciación es el que se ha elegido para la escena representada aquí. No hay un ángel cerca de María, porque hay uno a la entrada a la capilla, que puede ser visto también como parte de esta escena.
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Virgen María
Capilla dell Hospital Mª Ana de las Hermanas Hospitalarias
Madrid - España
Marzo 2007 |
Sobre María hay una paloma, símbolo del Espíritu Santo que da la vida y el amor de Dios. En la Anunciación la Virgen ofrece su cuerpo, su carne al amor de Dios. La obra del Espíritu Santo y de la Madre de Dios consiste en unir la carne humana mortal con el amor inmortal de Dios y esto se realiza a través de la Pascua.
Es muy importante subrayar esto en un hospital, cuando la gente está al lado de los enfermos graves y moribundos. Nos recuerda que nuestra realidad humana, cuando se vive con amor, está unida con el amor de Dios que resucita de la muerte.
Aquí María está sosteniendo la madeja, para recordar que en su cuerpo teje el cuerpo de Cristo.
A la entrada de la capilla hay un ángel, que testifica la presencia de Dios, con una lámpara en una mano - la lámpara de la luz sin ocaso - y en la otra el símbolo de la Trinidad.
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Ángelo
Capilla dell Hospital Mª Ana de las Hermanas Hospitalarias
Madrid - España
Marzo 2007 |
Aquí el ángel testimonia la presencia de Dios en la Eucaristía. En efecto, está puesto cerca del sagrario sobre el que está escrito «Yo estoy con vosotros» para sostener nuestra esperanza de que nunca estamos solos - aquí en el hospital, pero en general en cualquier momento de prueba y de dificultad de la vida.
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Sagrario
Capilla dell Hospital Mª Ana de las Hermanas Hospitalarias
Madrid - España
Marzo 2007 |
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Cruz de oro del altar
Capilla dell Hospital Mª Ana de las Hermanas Hospitalarias
Madrid - España
Marzo 2007 |
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