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Capilla del Pontificio Colegio Irlandés en Roma
Pontificio Colegio Irlandés, Via dei Santi Quattro, 1 - 00184 Roma, Italia
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En esta capilla se puede ver muy claramente que el verdadero centro de la liturgia es el altar que se presenta con una fuerza simple y con una autoridad indiscutible, con el fin de manifestar que el altar es verdaderamente Cristo, la Roca, el único punto firme del cosmos y de la historia. Este altar evoca a su «gemelo» -el altar celestial- y por eso, en los cuatro lados, hay cuatro ángeles con las manos veladas que toman la ofrenda para llevarla al altar del cielo delante de la majestad divina, como dice el Canon Romano. En la Eucaristía, en efecto, tine lugar la convocatoria universal de todo el Cuerpo de Cristo, es decir, de todos los salvados de todos los tiempos, desde Adán hasta el último niño que nacerá. Aquí estamos nosotros que todavía caminamos en el drama de la historia, y allá arriba están quienes ya están en la gloria de Cristo.
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Visión panorámica
Capilla del Pontificio Colegio Irlandés
Roma - Italia
Febrero 2010 |
Cuando se entra en esta capilla y comienza la liturgia, hacemos nuestra entrada en el octavo día, donde ya no hay una lógica temporal consecuencial, sino una concordancia de todo, una contemporaneidad de todo el universo con la Pascua de Cristo. Es un encuentro cara a cara de la Iglesia en la gloria y de la Iglesia todavía en la historia, unidas en la celebración eucarística. El ábside nos recuerda lo que fue el ábside en el primer milenio: el seno del Padre, que eternamente engendra al Hijo y, por medio de él todo es creado. A partir de aquí viene todo y por eso es también el punto de llegada.
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Vista del ábside
Capilla del Pontificio Colegio Irlandés
Roma - Italia
Febrero 2010 |
Cristo sostiene el libro con las palabras: Ego sum Pastor bonus, que también podría leerse como: Ego Pastor sum bonus. Cristo en gloria, el Pantocrátor, está vestido con los clásicos colores cristológicos: el rojo de la divinidad y el azul de la humanidad. Es importante tener en cuenta el vínculo entre el libro y el cuerpo de Cristo: el tránsito de la Palabra al Cuerpo, al Rostro, así como el tránsito del cuerpo mortal al Cuerpo de gloria.
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Cristo, el Buen Pastor
Capilla del Pontificio Colegio Irlandés
Roma - Italia
Febrero 2010 |
Siguiendo desde el ábside, se abre un escorzo sobre la gloria de Cristo con los santos. Entre estos debe estar su Madre, elevada al cielo, y también Juan Bautista, el Precursor, «el más grande entre los nacidos de mujer» (cf. Mt 11, 11). Junto a ellos están los santos de Irlanda, en actitud de deisis, es decir, de oración, de intercesión. Se trata de una actitud espiritual, en la que la persona, con el gesto de inclinar la cabeza, expresa que renuncia a sí misma, que renuncia a ser protagonista y da espacio a otro. El santo es aquel que da espacio a otro. En la deisis, la primera siempre es la Madre de Dios, que dio espacio a Dios con su «fiat». Como virgen, María sabe nunca el hombre es protagonista de la vida. La esterilidad es la declaración del fracaso humano frente a la vida, mientras que la virginidad es un retirase libre para dar espacio al Señor de la vida. Por eso, María se convierte en la casa de Dios.
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Deisis con la Madre de Dio, con san Patricio, san Columbano y el beato C. Marmion
Capilla del Pontificio Colegio Irlandés
Roma - Italia
Febrero 2010 |
Por otra parte está Juan Bautista, quien dijo: «Él debe crecer y yo, en cambio, disminuir» (Jn 3, 30). La deisis es el sentido de nuestro camino, de nuestra vida: consumirse en un gesto que indique a Cristo, vaciarse de sí para llenarse de Cristo.
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Deisis con san Juan Bautista, san O. Plunkett, santa Brígida y R. Ganna
Capilla del Pontificio Colegio Irlandés
Roma - Italia
Febrero 2010 |
A diferencia del espacio del ábside, en la nave los santos no están simplemente expuestos a la veneración, sino que también hay un relato de algún episodio de sus vidas. En efecto, la nave representa a la Iglesia en camino, por lo cual es importante ver cómo los santos caminan con nosotros y nos ayudan a superar las pruebas de la vida.
La comunión con los santos, con la Iglesia en la gloria, es mucho más verdadera que muchas cosas que experimentamos fenomenológicamente. Nuestra comunión se basa en el cuerpo de Cristo, que celebramos en la Eucaristía y del que somos parte. Y este fundamento, esta unión en Cristo, es mucho más verdadera que todas las reflexiones y los esfuerzos con los que querríamos, por nosotros mismos y solos, crear la comunión entre nosotros.
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San Patricio
Capilla del Pontificio Colegio Irlandés
Roma - Italia
Febrero 2010 |
La imagen de San Patricio es una síntesis teológica que teje su oración trinitaria con algunos motivos hagiográficos relacionados con la vida del santo, como su estancia en la montaña sagrada irlandesa, Croagh Patrick, y la leyenda del pozo.
En la tradición bíblica, la subida al monte es el proceso por el cual el hombre se purifica para poder acoger la revelación de Dios. Vemos pues, la montaña de san Patricio, con las serpientes que escapan, que se convierte en el lugar del conocimiento de Dios. Para llegar al conocimiento de Dios, hay que purificarse. San Patricio, ya purificado, es en el pozo que se llena de luz, de los colores de la divinidad: oro, azul y rojo, visto que Cristo con su bautismo en el río Jordán dio a todas las aguas los colores de la divinidad, como dice Cirilo de Jerusalén. En el agua hay también un pez, Ichthys, símbolo de Cristo.
Encima del santo se abre el cielo. La forma de la colina se refleja encima en la forma del cielo. En medio hay una llama en la que se barrunta la paloma del Espíritu. El cielo y la tierra se encuentran mediante el descenso del Espíritu Santo, que es el vínculo de amor, tanto en la vida intratrinitaria como entre Dios y la creación. Esta fe tan claramente expresada por san Patricio («Me levanto hoy gracias a una fuerza poderosa, la invocación de la Trinidad, la fe en el ser Uno y Trino, la confesión de la unidad del Creador de la Creación») es posible en el Espíritu Santo. El Espíritu se cernía sobre las aguas en el comienzo del mundo, el Espíritu presidía cada manifestación de Dios en el Antiguo Testamento, el Espíritu encarnó a Jesús en el seno de la Virgen María... por eso el Espíritu es el principio del conocimiento y la unión entre Creador y criatura. San Patricio se encuentra en el eje que lleva de la purificación a la montaña del conocimiento y al cielo. El artífice de esta unidad es el Espíritu Santo. La imagen de San Patricio, entonces, ofrece la posibilidad de presentar una síntesis sobre el conocimiento de Dios
El rollo de la Palabra de Dios está hecho en forma de escudo, porque Cristo nos enseña a rechazar cualquier tentación con la Palabra de Dios. Y las serpientes de san Patricio expresan claramente el símbolo a través del cual la antigua tradición vio las dificultades, los pensamientos malos, los males que nos turban y constituyen nuestras tentaciones. La mano de Cristo Niño Jesús sostien el rollo, porque él es el Logos, el Verbo.
Como dice la oración de san Patricio («Cristo conmigo, Cristo delante de mí, Cristo detrás de mí…»), también la imagen hace ver al santo envuelto por Cristo, rodeado por Él.
El ciervo, con su grito, es la imagen de la fuerza. Cuando san Patricio rezaba, todos los demonios escapaban.
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Santa Brígida
Capilla del Pontificio Colegio Irlandés
Roma - Italia
Febrero 2010 |
Santa Brígida está representada con la iglesia de Kildare en llamas. Gracias a ella, el fuego del paganismo que ardía en este lugar es sustituido con el fuego de la de Pascua de Cristo. La imagen de la encina está ligada a la de la zarza ardiente, pues está cerca el sagrario. A través del fuego se abre una riquísima simbología: la Virgen que genera el cuerpo de Cristo es esta zarza ardiente, el pan se convierte en el cuerpo de Cristo es esta zarza ardiente, la Iglesia misma es esta zarza ardiente. En el mosaico vemos a santa Brígida mientras extiende el manto para conquistar la tierra a fin de fundar su monasterio.
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El ángel
Capilla del Pontificio Colegio Irlandés
Roma - Italia
Febrero 2010 |
En el umbral del ábside está san José que lleva las palomas para la ofrenda en el templo y así crea la actitud litúrgica correcta frente al altar en el que se celebra.
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San José
Capilla del Pontificio Colegio Irlandés
Roma - Italia
Febrero 2010 |
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Las vidrieras
Capilla del Pontificio Colegio Irlandés
Roma - Italia
Febrero 2010 |
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Las vidrieras
Capilla del Pontificio Colegio Irlandés
Roma - Italia
Febrero 2010 |
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Las vidrieras
Capilla del Pontificio Colegio Irlandés
Roma - Italia
Febrero 2010 |
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