- CENTRO ALETTI - FORMACIÓN ESPIRITUAL Y PASTORAL - ARTE ESPIRITUAL - EDICIONES LIPA - FUNDACIÓN AGAPE
      Atelier - Obras: Lugar Fecha Tema

Slovenia

Črni Vrh
Cappodistria/Koper
Grosuplje
Idrijske Krnice
Kanal
Kočevski Rog
Kranj
Ljubljana
Ljutomer
Maribor
Mengore (Volče -Tolmin)
Pertoča (Rogašovci)
Rače
Tamar (Kranjska Gora)
Zaplaz (Čatež)

Mosaicos pequeños

Croacia
Eslovaquia
Eslovenia
España
Francia
Italia
Portugal
República Checa
Rumanía
Serbia

América
Medio Oriente

 

 

Capilla del Seminario de Maribor
Bogoslovno semenišče, Slomškov trg 20, 2000 Maribor, Eslovenia

Como la vidriera de la capilla contiene la imagen central del ábside, el mosaico se inserta en su relato cristológico. Es el símbolo del amor. La Cruz, el Corazón, la Eucaristía. En la vidriera, sin embargo, no está el Rostro, siendo así que todos sabemos que en la oración es indispensable el Rostro. «Tu Rostro, Señor, yo busco» (Sal 27, 8). La oración cristiana es encuentro, encuentro entre las personas. Es un ponerse delante del Rostro. El Rostro es nuestra meta, nuestro sentido y la conciencia de nuestra verdad, de nuestro propio rostro. «Tu es, ergo sum». Tú eres, luego yo soy.

foto

Vista panorámica
Capilla del Seminario

Maribor - Eslovenia

Septiembre 2001


En el mosaico se ha optado por la representación de Juan Bautista y de María, la Madre de Dios, en la tradicional composición llamada deisis. Deisis significa «oración» y la composición con este nombre indica la actitud de quien reza. Esta persona tiene la figura curvada, con las manos abiertas e inclinadas hacia adelante, mostrando al Otro. El significado es claro. El hombre renuncia al egocentrismo, renuncia a sí mismo como epicentro de todas las cosas y de todas las relaciones, la renuncia al pecado y, gracias al amor, sale de sí mismo, se abre y muestra al Otro, al que reconoce como primero, como absoluto. En este sentido, entonces deisis expresa la más pura actitud de la fe. Fe como relación de amor, como reconocimiento íntegro de Dios. La fe, de hecho, es la respuesta a la salvación, con la que el Señor nos ha alcanzado, la respuesta al amor con el que nos ha buscado.
Sólo la experiencia del amor del Padre nos permite quitar la mirada de nosotros mismos y dirigirnos al Otro. El Espíritu Santo nos comunica la salvación de Cristo y nos da el amor de Dios, que nosotros podemos conocer y experimentar como amor hacia nosotros, es decir, totalmente personal. Deisis es, pues, la actitud de la persona salvada, que se convierte en un ser de amor, un ser que reconoce al otro, y por tanto, un ser de comunión. El hombre es un ser orientado, dirigido a Dios. Quien reza revela esta verdad.

foto

Deisis
Capilla del Seminario

Maribor - Eslovenia

Septiembre 2001


Deisises la actitud del hombre que ha acogido la salvación y ama con el mismo amor con el que Dios lo ama. El amor es la imagen más pura de Dios, porque Dios es amor. El hombre que ama, es una señal indicadora, que indica a Dios. Más aún, es la revelación de Dios.
El sentido de la vida humana es llegar a ser deisis, convertirse en alguien que indica a Dios, que lo comunica a los hombres y con la propia vida, con su mentalidad, con el propio ejemplo y con su propio cuerpo orienta a Dios.

foto

La Virgen María
Capilla del Seminario

Maribor - Eslovenia

Septiembre 2001


La Madre de Dios es quien ha acogido al Verbo de Dios y le ha tejido un cuerpo. Hasta entonces, la Palabra de Dios se escuchaba; después del nacimiento de Cristo, la Palabra de Dios se contempla. María dio a luz a Dios en el mundo y lo mostró no sólo a los judíos, a los pastores, sino también a los paganos, a los tres Magos de Oriente. María es modesta, cariñosa, seria debido a la pasión de su Hijo, pero no es triste.

foto

El rostro de la Madre de Dios
Capilla del Seminario

Maribor - Eslovenia

Septiembre 2001


El Bautista, el más grande de entre los nacidos de mujer, tenía la tarea más difícil: reconocer a Cristo e indicarlo. Su figura es grande, recoge en sí la espera de todas las generaciones que esperaban al Salvador y representa el adviento de todos aquellos que todavía esperan la salvación. Es delgado, chupado, esculpido por el desierto y por el viento; es un asceta que reconoce el único sentido de la propia existencia en dar prioridad al Señor. Él es el testimonio vivo del hecho de que dar la prioridad al Señor no significa aniquilarse en el sentido nihilista, porque–aunque el testimonio es dramático y sangriento - está siempre unido al Señor en el Reino de los vivos. Aunque el Jordán se seca, el desierto florece.
De hecho, la dinámica de la materia en el mosaico testimonia que toda lo creado está incluido en la salvación, en relación con el Señor. Todo lo que sucede en la creación y en la historia –aunque es apocalípticamente dramático- sucede para que algo suceda entre el hombre y Dios, entre la humanidad y el Redentor, el Amante de los hombres.

foto

Juan Bautista
Capilla del Seminario

Maribor - Eslovenia

Septiembre 2001

 
foto

El rostro de Juan Bautista
Capilla del Seminario

Maribor - Eslovenia

Septiembre 2001


El mosaico se configura de manera que, en el resplandor de la vidriera, testigos de esta alegría universal que viene orientación radical a Cristo.
Por la noche, cuando la ventana está oscuro y puede irradiar tristeza, no hay simbolismo suficiente en el mosaico de la Eucaristía bajo la ventana, que - a pesar de la luz artificial y la oscuridad de la noche - puede justificar la majestad de Deisis, que incluso en la oscuridad y la noche es la única forma de hombre.

   
PONTIFICIO INSTITUTO ORIENTAL - CENTRO DE ESTUDIOS E INVESTIGACIONES EZIO ALETTI
Via Paolina, 25 - 00184 Roma, Italia - Tel.: +39-06-4824588 - Fax: +39-06-485876 CONTACTOS
italiano