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Capilla del Instituto Oncológico en Lubliana
Zaloška 2, 1000 Lubliana, Eslovenia
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En la antigua tradición de la Iglesia, Nuestra Señora de la Salud está vinculada a menudo con el acontecimiento de la anunciación. Con la Anunciación, María acoge la Palabra de Dios con tal fuerza y con un amor tan íntegro que esta Palabra se hace carne. Dios Todopoderoso, en su amor sin límites hacia el hombre, se adhiere a la suerte de la humanidad, se hace hombre y toma sobre sí la totalidad de nuestra realidad. El Señor ha tomado sobre sí nuestra cuerpo frágil y marcado por el pecado, es decir, por el el dolor y por la muerte, y al hacerlo, se ha hecho partícipe de las dimensiones más difíciles y más oscuras de todo hombre. Pero de este modo el Señor ha impregnado de su propio amor la realidad humana más expuesta y marcada por la muerte, para que así pudiera hacerse divina, solar y partícipe de la inmortalidad.
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Maria, Madonna della Salute
Capilla del Instituto Oncológico
Lubliana - Eslovenia
Abril 2007 |
Cristo ha penetrado la realidad humana con el amor cuando hizo de sí mismo un don, precisamente a través de su humanidad. Amaba y reaccionaba en todo con amor. No se opuso ni siquiera al mal y a la muerte, no respondió con el mal y con la agresividad, sino con el amor y así «capturó» en el amor incluso a la muerte y la destruyó. El amor es más fuerte que la muerte, porque destruye el aguijón de la muerte (cf. 1Cor 15, 56), la priva de su veneno y de toda la agresividad.
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Detalle de la
decoración
Capilla del Instituto Oncológico
Lubliana - Eslovenia
Abril 2007 |
Todo lo que el hombre vive, y que le puede suceder, incluso la enfermedad y los miedos, también la muerte misma, ahora se vive con Cristo. En efecto, Cristo en la Encarnación ha establecido una relación personal con cada hombre. Esta relación incluye la totalidad de la vida humana, incluso la corporal y psíquica.
María es la Virgen de la Salute, porque en ella Dios se unió a nuestra realidad humana. En ella, Dios recibió un cuerpo, con el cual, después ha experimentado nuestro dolor. Así que nosotros podemos sentir en nuestro cuerpo toda su cercanía amorosa y el flujo de esa vida que no muere.
La otra imagen difundida para representar a la Virgen de la Salud está ligada al agua. El agua es la fuente de la vida, de la purificación, y, por eso, de la salud. Jesucristo mismo dijo que los ríos de agua viva brotarán del pecho de los que creen en él (cf. Jn 7, 38).Por eso, los antiguos percibían a Cristo vinculado al agua que vivifica, como la fuente de la vida, de la cual todos podemos beber. En la tradición siríaca, esta imagen de Cristo como vida vivificante se ha desarrollado en estrecha conexión con la veneración de la Madre de Dios. San Efrén el Sirio escribe sobre el milagro del cuerpo de María, como un velo ha retenido el agua de la vida -el Señor Dios. Y todas las doncellas, es decir, todas las mujeres que dan a luz, y cuyos hijos mueren uno detrás de otro, están invitados a beber de esta Fuente, que da la vida:
«¿Quién ha recogido las aguas en un velo?» ha preguntado (Prov 30,4). Aquí hay una fuente en un velo - el seno de María.
Y vosotras, doncellas, recibid dentro un velo,
la gota de la salvación del cáliz de la Salvación.
Hay un poder escondido en el velo del santuario; un poder que ninguna mente jamás ha encarcelado;
trajo aquí abajo su amor, descendió y aleteó
sobre este velo encima del altar de la reconciliación.
(SAN EFRÉN EL SIRIO, Himnos sobre la Fe, 10, 15-16)
En María, que acogió la Palabra de Dios en su propio cuerpo, esta Palabra –Amor se ha acercado también a nosotros como fuente que brota justo en nuestro jardín, justo junto a nosotros, más aún, en nosotros.
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