El “modo” del Centro
El modo propio que caracteriza el planteamiento —y constituye actualmente la actividad del Centro— consiste en enraizar el estudio y la investigación en el ámbito relacional, “dando siempre prioridad a las relaciones interpersonales” (Peter Hans Kolvenbach, Padre General de la Compañía de Jesús, el 15 de julio de 1991). Porque tiene en cuenta a las Iglesias y a las personas concretas, el estudio está siempre ligado a la vida.
Por eso, en el Centro se trabaja al ritmo de la vida comunitaria.
Una integridad multiforme
Se busca la atención al otro, viviendo y pensando juntos para conocerse e reconocerse. No es en la uniformidad donde debe buscarse la unidad, sino que es la inteligencia del amor la que sabe ver en las culturas y en los caracteres específicos de cada uno de los pueblos el camino de su transfiguración. En la medida en que se expresen en gestos y en palabras de comunión, los pueblos serán reconocidos como revelación del cuerpo profundo de Cristo escondido en la historia y manifestado al mundo desde distintos puntos.
En la diversidad, el Espíritu Santo hace resonar la armonía y el resplandor de la fiesta de los colores. |

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